La Biblia nos enseña a respetar a nuestras autoridades y a los que trabajan en la obra. Honor a quien honor merece.
“Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.”
— Romanos 13:7
Biografía del Hno. Fidel Almaraz
El Hno. Fidel Almaraz fue un siervo incansable de Dios, dedicado a establecer y fortalecer la obra del Señor en diferentes partes del mundo. Durante más de tres décadas de ministerio, Dios le concedió fundar iglesias sólidas en Estados Unidos, Puerto Rico y la República Dominicana, dejando huellas imborrables en cada lugar que pisó. Su vida fue ejemplo de fe, obediencia y amor por las almas.
Ministerio y legado
A lo largo de su labor misionera, estableció obras en:
- Lancaster, Pennsylvania (1964) – Primer campo misionero, donde en poco tiempo reunió un sólido grupo de creyentes y fundó iglesia.
- Fremont, Ohio (1968) – Fundó la iglesia local y allí nació su hijo John Mark.
- Cheyenne, Wyoming (1970) – Inició una obra donde no había miembros, y en solo nueve meses ya contaba con un grupo organizado y estable.
- Colorado Springs, Colorado (1971) – Pastoreó y fungió como Obispo de distrito, fundando la segunda iglesia de la ciudad.
- Puerto Rico (1972-1978) – Estableció cinco iglesias y adoptó a su hija Zulma Iris.
- República Dominicana (1978-1986) – Fundó tres iglesias con templos propios y forjó lazos profundos con el pueblo dominicano.
Su ministerio se distinguió por su capacidad para llegar a lugares sin obra apostólica y dejar congregaciones organizadas, templos edificados y líderes preparados para continuar la labor.
Vida personal
Fidel Almaraz nació el 24 de abril de 1924 en Temecula, California. Sirvió como militar durante la Segunda Guerra Mundial. De su primer matrimonio nacieron sus hijos Anna Olivares y Roberto. En 1955 fue bautizado en el nombre de Jesucristo, comenzando así su caminar en el evangelio. Sirvió como ayudante de su pastor, el Rev. Miguel Maruffo Sr., en Tracy, California.
Con su segunda esposa, Petra Almaraz, tuvo a Lizzie, José, Vicky y John Mark, y adoptó a su hija Zulma Iris. Amó profundamente a su familia, quienes fueron su apoyo y compañeros en la obra misionera.

Legado Apostólico de un Pastor
Félix E. Luciano nació el 12 de julio de 1936 en Las Matas de Farfán, donde se graduó como maestro normal. Su vocación por la educación lo llevó a ocupar el cargo de director de núcleo, supervisando doce escuelas y ganándose el aprecio de todos por su trato afable y respetuoso.
El 3 de noviembre de 1961 contrajo matrimonio con Arcenilia Márquez, con quien tuvo cinco hijos: Ana Cerlin, Félix Alberto, Emma, Félix y Carlos. Fue un esposo amoroso, siempre pendiente de su esposa —a quien llamaba con cariño “Polla”—, y un padre ejemplar que inculcó principios y valores con su propia vida como ejemplo. Incluso antes de conocer al Señor, su conducta intachable inspiraba respeto.
Al mudarse a Santo Domingo, su esposa conoció a la familia Almaraz, quienes les predicaron el Evangelio. Aunque al principio Félix rehusaba escuchar, Dios comenzó a obrar en su corazón hasta que fue bautizado en el nombre de Jesucristo.
Con una pasión inagotable por ganar almas y servir al prójimo, combinó su experiencia educativa con el ministerio. Tras pensionarse, fundó colegios para ofrecer educación de calidad a bajo costo, evitando que los estudiantes fueran excluidos por falta de pago. Fue enviado a pastorear en Pozo Hondo y más tarde dirigió la Iglesia Apostólica Aposento Alto durante catorce años. Allí no solo hizo crecer la congregación, sino que formó líderes jóvenes que hoy sirven en diferentes lugares, iniciando nuevas obras y enseñando a otros, siguiendo el consejo del apóstol Pablo.
Trece años después de su partida con el Señor, su legado sigue vivo en cada iglesia y obrero que levantó. Tal como afirma John Maxwell: “El valor perdurable de un líder se mide por su sucesión.” Así, la vida de Félix E. Luciano permanece como un ejemplo de amor, servicio y fidelidad a Dios, dejando huellas que aún iluminan el camino de muchos.


